Escocia en Moto parte 2: A traves de Inglaterra hasta Edimburgo

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Portsmouth – Birmingham – Dalkeith – Edimburgo

Día 3: Portsmouth – Birmingham – 245 Km

PYa estamos hartos de ferry, no sabemos qué hacer y aún nos quedan varias horas hasta alcanzar puerto. Hemos desayunado fuerte, Antonio se ha atrevido con el full breakfast: huevo, salchicas y bacon, además de yogur con mango, un zumo y fruta. Javi incluso se ha atrevido con las judías con tomate, y Ana y yo hemos decidido tomar un desayuno convencional. Al mediodía el capitán nos ha dado una muy buena noticia ya que ha dicho que la hora prevista de llegada a Portsmouth serían las 16.00 (una hora antes de lo contratado). Hemos pasado el día intentando ver alguna ballena o delfín, pero en esta zona ya no es muy probable. A la hora de comer hemos acabado con las cosas que habíamos comprado para no tener que cargar con nada. Alrededor de las 15.00 hemos empezado a recoger las cosas para estar listos a la hora de desembarcar. Tal como informó el capitán hemos llegado a las 16.00 sin ningún problema. Ya en el parking hemos desatado las motos, ya que seguían sujetas al barco. Desembarcar también ha sido mucho más fácil y rápido que el año pasado.

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Bueno pues ya estamos en Inglaterra. Fuera del puerto tenemos nuestro primer contacto con la conducción por la izquierda: qué sensación más rara. Antonio nada más incorporarse a la autovía ha tenido la tentación de colocarse en el carril de la derecha del todo (el carril de los lentos), pero se ha dado cuenta a tiempo de que aquí este es el carril rápido. Lo que más nos sorprende a la hora de conducir es que la gente es muy educada y respetuosa, si ven que pones el intermitente para incorporarte a un carril frenan un poco y te ceden el paso, y además en nuestro caso, como íbamos dos motos nos dejaban pasar a los dos.

Comenzamos cogiendo la M27 que es como una autovía pero con el arcén algo más pequeño. Vamos muy despacio, porque nos vemos muy extraños conduciendo al revés y además se ven señales de radares por todas partes. Como no sabemos a que velocidad “real” vamos, ya que nuestro marcador esta en Km/h, da bastante miedo subir de velocidad.

Unos Km o millas más adelante tomamos la M3 y posteriormente en Winchester salimos por la A34. Esta última ya es una autopista como las de aquí.
Lo que ves rápidamente nada más empezar a circular por este país, es que el asfalto tiene mucho mas agarre que el español, es más rugoso y por mucho que llueve los coches no salpican tanta agua como aquçi.

En las autovías, cada ciertos kilómetros, hay unas especies de parking (como las paradas de los autobuses de aquí, en las que la carretera se mete un poco para no interrumpir el tráfico) para que los conductores puedan parar si lo necesitan. Nosotros tuvimos que hacer uso de una de ellas porque empezaba a llover y teníamos que ponernos los pantalones de cordura. Después continuamos nuestro viaje hacia Oxford donde pararíamos a buscar hotel para pasar la noche. Cuando llegamos a esta ciudad todavía era pronto, por lo que decidimos seguir un poco más, no sin antes ponernos los trajes de agua de la moto ya que en ese momento llovía a mares. También nos pusimos los guantes de invierno porque la temperatura había descendido varios grados y empezaba a hacer frío,. En algunos tramos Antonio tuvo incluso que encender los puños calefactados.

Otra cosa que resulta muy curiosa de este pais es lo llano que es, la parte sur y central de la isla es practicamente plana sin apenas cerros, ¿que hacen los senderistas de estas tierras?

Un poco mas adelante de Oxford, la carretera que cogimos nos era mas familiar, se llamaba M40, ahora si que nos sentimos como en casa la diferencia es que esto esta bastante mas verde, no para de llover y los ingleses siguen siendo muy respetuosos conduciendo.

Después de unos cuantos kilómetros empapándonos y viendo que se nos hacía tarde, paramos en Birmingham donde empezamos a buscar hotel. El primer sitio donde paramos nos dijeron que estaba completo: ya empezábamos con los problemas, cansados, con hambre, con frío y encima no encontrábamos donde dormir. Al final no hubo mucho problema porque en el segundo hotel tuvimos suerte. Después de registrarnos y de que la recepcionista nos explicara, no sin algún que otro problema a la hora de entenderla porque hablaba muy deprisa, donde estában nuestras habitaciones y la hora a la que se servía el desayuno, descargamos las motos y nos cambiamos de ropa. Para cenar nos acercamos a un restaurante que estaba situado junto al mismo hotel donde pedimos un Combo Chicken & Lamb Tikka, que picaba como… pero estaba bueno. De postre, como no somos muy golosos  pedimos un brownie con helado que estaba de muerte. Con la cena de Ana tuvimos algún problemilla, porque la camarera nos ofrecía cosas pero todas llevaban alguna cosa que no la convencía, al final pedimos un plato que creíamos que era un filete y resultó ser un pastel de carne que se quedó prácticamente entero en el plato.

Día 4: Birmingham – Dalkeith – 470 km

A las 07:00 de la mañana estábamos desuyando, esta vez todo fueron desayunos continentales, pero nos pusimos las botas, había de todo: zumo, cereales, tostadas, bollos, café, té… Depués de pagar las habitaciones y devolver las llaves proseguimos nuestro viaje hacia Dalkeith, el pueblo en el que teníamos reservada la casa. Durante el viaje seguía lloviendo a mares y Antonio está un poco cabreado porque se compró unas botas GoreTex que han resultado no serlo, por lo que lleva los pies calados hasta los huesos.

El viaje hacia el norte lo continuamos por la M6, hoy todavía llovía más que el día anterior. Realmente nosotros esperabamos lluvia, pero no esto,. Llevábamos 2 dias sin parar de ver caer agua. Además de qué manera: en mi vida he visto caer agua de esta manera.

Salvo el problema de las botas, el resto de nuestro equipo estaba respondiendo perfectamente y no se nos caló nada más.

Una vez entramos en Escocia el paisaje va cambiando: se ven montañas y cerros. La M6 que llevábamos hasta ahora se pasa a llamar A74 y en pocos km, vemos un cartel que indica que hay una ruta panorámica hasta Edimburgo, así que no lo dudamos y en lugar de seguir por la autopista, tomamos esta ruta. Otra vez el paisaje cambia, empezamos a ver muchas más montañas, bosques, lagos… ya nos damos cuenta que estamos en Escocia. Nos dan ganas de parar a fotografiar todo, pero estamos cansados y además no para de llover.

Alrededor de las 14:00 llegamos al pueblo y como tenemos la dirección completa del Bed & Breakfast llamamos a Lorna, la mujer de la casa, para que nos indicase como llegar aunque prefirió venir a buscarnos en el coche para que la siguiésemos. Después comprendimos por qué no nos lo había explicado, no era nada fácil llegar hasta la casa sin conocer el pueblo y además estaban de obras justa a la entrada a la urbanización. Una vez en la casa empezamos a quitarnos los trajes de agua que están empapados y descubrimos que en la casa todo el suelo es de moqueta, lo vamos a poner todo perdido.No tengo ningún problema para entender a Lorna, lo que me deja mucho más tranquila. Nos enseña la casa y después nos indica donde están nuestras habitaciones. nosotros nos hemos quedado con la “pequeña” que tiene dos camas de 90 unidas, un sofá, un escritorio, un mueble de cajones con una TV de 28″, así que os podéis hacer a la idea de que muy pequeña no era, pero es la otra era más grande todavía, era como el salon de un pisito madrileño y la cama era de 2m. La única pega que tiene es que el baño es compartido, se supone que entre nosotros: Antonio, Javi, Ana y yo, aunque al final descubrimos que había más gente que entraba pero bueno no importa.

Al subir las maletas hemos hecho unas manchas negras sobre la moqueta blanca de las escaleras y detrás de nosotros ha venido un señor mayor que no hacía más que limpiar: qué apuro. He intentado que lo dejara diciéndole que lo limpiaríamos nosotros pero no nos ha dejado. La verdad es que nos ha llamado la atención que en un sitio en el que hay tanta gente hayan puesto una moqueta de un color tan claro. La casa está muy limpia y es una pasada: es grande y es como las típicas casas de película.

Después de instalarnos hemos ido al pueblo andando para buscar un sitio donde nos den de comer porque ya son las 15:30 y en Inglaterra no son horas para despistarse. Hemos encontrado un restaurante abierto donde ya hay gente que está tomando el té de por la tarde. Después de comer intentaremos ir a buscar unas botas en condiciones para Antonio. Cuando hemos terminado eran casi las 17:00 de la tarde por lo que las tiendas de deportes estaban cerradas. Antonio se ha enfadado bastante porque ya no aguanta más con los pies mojados. Como no podemos hacer nada decidimos visitar el pueblo. Hemos estado dando un paseo visitando las iglesias, un parque, las calles… Está bien y es muy tranquilo. Sigue lloviendo a cantaros. De vuelta a la casa ya vamos empapados y los chuvasqueros terminaron calando.

Ya en la casa el hombre de por la mañana nos trae una especie de menú para que decididamos qué desuyanaremos al día siguiente. Antonio y Javi se han decidido por un full breakfast sin black pudding, que nos ha dicho que está hecho con sangre; yo pedí huevos, bacon, champiñones, tostadas y té, y Ana pidió un desayuno normal, leche y tostadas.

Cuando entramos en la habitación vemos que nos han dejado 4 chocolatinas, un calentador de agua, bolsas de té, café, azúcar blanco y moreno, así como tazas y cucharillas. La verdad es que están pendientes de todos los detalles.

Hemos visto al previsión meteorológica para mañana: lluvia… como no.

Día 5: Dalkeith – Edimburgo

Hoy ha amanecido lloviendo como viene siendo habitual desde que hemos llegado a Inglaterra. Bajamos a comedor y nos quedamos alucinados. Todo está muy bien colocado y el comedor y es muy bonito. El hombre nos indica cuál es nuestra mesa, en la que hay de todo, leche, azúcar, mantequilla cortada en daditos, mermelada… Cada unos de los sitios de la mesa tiene un bol para los cereales y un plato para el bol, una taza con su platito si pides café o té, un plato con una servilleta, un tenedor, 2 cuchillos y una cuchara. No quiero ni pensar cuando tengan que fregar la vajilla porque sacaban todo sólo para desayunar.

En otra mesa colocada en una de las esquinas de la sala hay tres tipos de cereales, zumo de naranje y manzana y leche fría. En la otra esquina hay otra mesa con salsa de tomate, mostaza, varias frutas y yogures.

Después de sentarnos en nuestra mesa llegó el hombre con el café y se marchó, al rato apareció con el té y volvió a desaparecer, por último empezó el desfile de platos llenos de comida: patata rebozada, dos huevos, 2 lonchas de bacon, una salchicha, un trozo de haggie, media tostada, champiñones, tomate a la plancha y judías con tomate. Sólo de verlo se me cerró el estómago pero al final he podido con el desayuno. Todo estaba buenísimos pero acabamos llenísimos. Antonio se lo ha acabado todo pero Javi no ha podido lo que le ha costado alguna que otra broma por parte del hombre de la casa que le dice: “Tu madre no te dice que tienes que comer más. Por eso estás tan delgado”.

Hoy iremos a visitar Edimburgo y hemos decidido ir en autobús, por lo que Lorna se ofrece a acercanos en coche a la parada. Una vez allí le preguntamos a una mujer qué autobús teníamos que coger y nos lo indica y al ver que saco un billete para pagar el autobús me informa de que necesito tener el precio exacto: 1,10 libras. Ya empezamos con los problemas, menos mal que nos han avisado. No tenemos cambio pero al final rebuscando monedas Ana nos saca del apuro. Cuando llegó el autobús y subimos entendimos porqué necesitábamos el precio exacto, el conductor no toca el dinero sino que lo tienes que echar en una especie de hucha y él sólo saca los billetes. Lo que no me quedó muy claro es como sabe cuanto dinero has echado, pero bueno su explicación tendrá.

Hemos tardado dos horas en llegar a Edimburgo porque debido a la lluvia todas las carreteras están atascadas porque, debido a la intensa lluvia, han cerrado el City Bypass. Ha sido desesperante!!! Por fin llegamos a Edimburgo. Nada más bajarnos del autobús vemos una tienda de zapatos por lo que nos acercamos a ver si encontramos unas botas para Antonio pero no hay suerte. Seguimos buscando. Después de dar varias vueltas sin encontrar nada decidimos no perder más el tiempo y empezar la visita a la ciudad.

Lo primero de nuestra visita es el castillo. La entrada cuesta 12 libras más 3 libras si quieres un audioguía. Vamos recorriendo el interior del castillo: primero pasamos por la puerta Portcullis Gate  o puerta del rastrillo, a la derecha está colocada la caseta donde nos dan las audioguías. Desde esta parte del castillo se puede disfrutar de una magnífica vista de la ciudad. Después subimos por unas escaleras situadas  a la izquierda de la puerta por la que entramos y  en la parte superior pudimos ver la Half Moon Battery, situada en el lugar donde antes se encontraba la Torre construida por David II. Es un conjunto imponente de cañones. Después nos dirigimos al Scottish National War Memorial, que es un edificio construido en memoria de todos los caídos por Escocia en la guerra. La lista de los soldados muertos en combate aumenta cada año.

Pudimos visitar un conjunto de celdas subterráneas que estaban situadas en el castillo, en las que varios españoles estuvieron presos.

Después visitamos St Margaret´s Chapel que es el edificio más antiguo del castillo, fue contruida por David I en honor de su madre, la reina Margarita. En frente de la capilla se encuentra Mons Meg, que es un gigantesco cañón. Se encuentra en este lugar porque para moverlo necesitaban varios hombres. La última vez que se disparó fue para celebrar el cumpleaños del rey Alberto y en ese momento explotó el cañón. Antonio se empeñó en intentar moverlo aunque os aseguro que no se desplazo ni un milímetro . También pudimos ver uno de los cementerios para perros que está situado dentro del castillo.

También se puede visitar el One O´clock Gun que es un cañón que se dispara todos los días a la 13.00 horas. Se empleaba como una señal de tiempo precisa para los barcos que atravesaban el Estuario de Forth. Nosotros llegamos tarde por lo que no tuvimos la oportunidad de verlo.

Otra visita que hemos hecho en el castillo ha sido el Scottish National War Museum, que está divido en varias salas y en el que hay muchos recuerdos de la guerra tales como armas y trajes de soldados, monedas, hebillas de cinturones… La visita al castillo ha estado muy interesante pero no ha cesado de llover por lo que ha sido bastante incómodo.

Después de salir del castillo Javi y Ana han ido a comer. Antonio y yo hemos aprovechado para volver a buscar las botas, ya que después del desayuno que hemos tomado no tenemos ni pizca de hambre. Tras varias vueltas sin ningún éxito nos habíamos rendido y habíamos decidido volver a la primera tienda donde tenían unos zapatos Thimberland resistentes al agua (mejor que nada), pero de repente nos encontramos con una tienda de deportes donde tenían un montón de botas GoreTex, era nuestra oportunidad. Ya con las botas nuevas Antonio pudo quitarse las bolsas de plástico que se había puesto por la mañana para evitar que se le volviesen a mojar. Ya está contento.

Cuando estuvimos todos juntos otra vez recorrimos la Royal Mile. Esta calle de una milla que une el castillo con el palacio es una pasada, está llena de edificios con historia como la casa de John Knox, Museum of Childhood, la Camera obscura, St Giles Cathedral, Canongate Tolbooth… La verdad es que nos gustó mucho. Edimburgo estaba lleno de gente porque en pocos días sería el Military Tatoo Festival, en la calle había un montón de gente cantando, haciendo malabarismos o simplemente disfrazados… Hicimos una parada en St. Giles Cathedral y nos gustó mucho. Lo más característico de esta catedral es la Thistle Chapel, construida para los Caballeros de la Orden del Cardo, en la que destacan las piezas de sillería del coro. También llaman la atención del visitante las espectaculares vidrieras de esta catedral con un colorido y detalles magníficos. En la plaza que hay frente a la catedral hay un corazón de adoquines en el suelo: corazón de Midlothian, en el que según al tradición dar suerte escupir. Nosotros no pudimos porque habían montado un puesto de pulseras, pendientes… justo encima del corazón.

Después de recorrer la Royal Mile entera llegamos al Palacio de Holyrood, residencia oficial de la familia real en Escocia. Cuando llegamos eran las 17:30 y ya estaba cerrado, así que no tuvimos la oportunidad de visitarlo. Desde este lugar se puede ver el Arthur´s Seat que es el punto más alto del Holyrood Park. Nos quedamos con las ganas de subir porque el paseo hasta la parte superior es de unos 45 minutos y se nos iba a hacer de noche, además todavía nos quedaban más cosas que ver.

Nos dirigimos a la zona de Edimburgo en la que parece que has viajado a Atenas. Aquí está el Calton Hill , que es la acrópolis de Edimburgo. Este monumento es una copia del Panteón y fue construido en memoria de los caídos por Escocia. Cuando llegamos nos encontramos con que estaba cerrado el acceso a este monumento por lo que sólo pudimos disfrutar de él desde fuera. También se encuentra en esta zona el monumento a Nelson, donde intentamos encontrar un caché, pero nos fue imposible.

Ya cansados después de un día intenso en Edimburgo decidimos volver a casa, no sin antes hacer una parada para comprar algo para la cena, ya que empezábamos a tener hambre. Ha empezado a llover de nuevo, la tregua ha durado poco.

Todos los articulos de este viaje:
Escocia en Moto parte 1: El inicio del viaje hacia el norte
Escocia en Moto parte 2: A traves de Inglaterra hasta Edimburgo
Escocia en Moto parte 3: De St Andrews a las Highland
Escocia en Moto parte 4: Isla de Skye y Lago Ness
Escocia en Moto parte 5: Applecross – Stonehean – Madrid

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